Agonía pura en el Centenario. Sarmiento de Resistencia clavó el 1-0 sobre la hora con gol de Pablo Martínez, condenó al Tucumán Central a volver al Regional Amateur y el pitazo final desató una batalla campal.
“Nos dejaron solos”, el durísimo descargo desde la institución tucumana.El fútbol del Ascenso no tiene piedad y esta vez ejecutó una sentencia brutal en territorio chaqueño. En una verdadera final a matar o morir por la permanencia, a Tucumán Central se le apagó la ilusión de la manera más dolorosa.

El equipo dirigido por Walter Arrieta aguantó durante los 90 minutos reglamentarios con el corazón en la mano, aferrándose a un punto que le daba vida. Sin embargo, en el primer minuto de descuento, apareció Pablo Martínez para meter un estacazo agónico que sentenció el 1-0, decretando la victoria para el local y empujando a los tucumanos al descenso directo
.La crónica de este final anunciado se explica desde los números fríos de una racha letal. El conjunto del Jardín de la República llegó a este duelo arrastrando once fechas consecutivas sin conocer la victoria, con un balance lapidario de ocho derrotas y tres empates.

El último festejo había quedado demasiado lejos, anclado en aquel 21 de junio cuando lograron superar a Boca Unidos. De esta manera, el sueño en el Federal A duró un suspiro: apenas 202 días después de haber logrado el histórico ascenso, el equipo vuelve a caer al infierno del Torneo Regional Amateur de cara al 2027.
Por la otra vereda, el conjunto chaqueño abrochó un triunfo que vale oro y que le permite afrontar sus últimas dos presentaciones con la obligación de ganar para seguir soñando con zafar de la zona roja.Como si el dramatismo deportivo no fuera suficiente, el cierre del telón fue un verdadero escándalo. El silbatazo final actuó como la chispa que hizo volar todo por los aires en un estadio que ya contaba con un operativo de seguridad especial.

Lejos de la calma, los jugadores de ambos planteles se trenzaron en disturbios, empujones y golpes en pleno campo de juego del Centenario. Mientras la bronca y la frustración se adueñaban del césped, desde la cuenta oficial de Villa Alem rompieron el silencio para masticar la bronca del descenso con un mensaje contundente y con sabor a reproche: “Nos dejaron solos”. El milagro no ocurrió y la pesadilla tucumana se hizo realidad en la tarde chaqueña.
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