.Atlanta le ganó 1 a 0 el clásico a Chacarita como visitante con gol de Moreira. Pancho Rago fue el héroe al atajarle un penal a Domínguez. El Bohemio se recupera y hunde a su eterno rival, que perdió los dos cruces del año por primera vez en casi medio siglo.
El fútbol tiene estas cosas: de la ilusión a la desesperación en un abrir y cerrar de ojos. Chacarita, que llegaba con urgencias y la vuelta de nombres de peso en la lista de Sergio Rondina, terminó viviendo una tarde negra en San Martín. Atlanta pisó fuerte, se quedó con el clásico por la mínima y profundizó la crisis del Funebrero, que mira cada vez más de cerca los puestos de descenso.
La historia en el arranque prometía ser muy distinta. El local salió con todo, asedió a la visita y a los 19 minutos tuvo la inmejorable chance de abrir el marcador desde los doce pasos. Pero ahí emergió la figura gigante de Pancho Rago. El arquero y capitán bohemio, que volvía a la titularidad tras estar tres partidos ausente, le ahogó el grito a Alexis Domínguez y cambió por completo el rumbo del partido.
El golpe de gracia llegó justo antes de ir a los vestuarios. Sobre el cierre de la primera etapa, Chiqui Moreira apareció para marcar el único tanto del encuentro y desatar la locura de todo Villa Crespo. Fue un festejo por partida doble para Atlanta, que venía de sufrir dos duras derrotas ante Patronato y San Martín de San Juan, y encontró la redención anímica y futbolística nada menos que en el patio de su clásico rival.
Para Chacarita, el panorama es desolador. Ni los regresos a la convocatoria de Acosta, Brun y Maldonado, ni el empuje de su gente alcanzaron para torcer una historia que viene torcida. El Funebrero no solo sumó una nueva frustración que lo deja al borde del colapso en la Primera Nacional, sino que además sufrió una mancha estadística durísima: por primera vez en 46 años, perdió los dos clásicos del mismo año frente al Bohemio. Una herida profunda que dejará secuelas en San Martín.
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